De sempre m'han agradat els versos lliures en el món de la política, polítics que van al seu aire sense respondre a les línies de conducta de la rigidesa dels spin doctors del partit, i Manuel Castells de 'en Comú Podem' és un ells, només així és possible escriure un article tan clarivident com aquest. No imaginàvem que viuríem en una societat distòpica i estem immersos en ella.
La Vanguardia segueix maltractant la seva edició digital en català, així que l'article el publico en castellà, no m'agrada traduir-lo, ni crec sigui necessari.
'RESET' MANUEL CASTELLS - lavanguardia.com
"No lo imaginábamos. Nadie. Y aún nos parece una pesadilla de la que vamos a despertar con el alba. Claro que se acabará, algún día. Cuanto más ayudemos todos, antes se acabará. Esto incluye a todos los que aprovechan indecentemente la tragedia para aventajar sus intereses. Aparquemos nuestras diferencias aunque luego arreglemos cuentas.
Nunca habíamos afrontado una amenaza de esta índole, ni siquiera con la gripe de 1918, porque la globalización y el entreverado de economías, culturas y personas repercuten en tiempo real en cualquier barbaridad que hagamos en cualquier punto del planeta, tales como los mercados de especies salvajes. Humanos depredadores, preveníos de vosotros mismos. Ni nuestro extraordinario avance científico y tecnológico nos puede proteger de nuestra inmensa estupidez. Por eso si sobrevivimos, no volveremos a lo mismo. O si volviéramos, recurriría la pandemia, esta o las próximas, hasta que hagamos un reset de lo que éramos.
Sólo hay futuro en una reencarnación colectiva de nuestra especie; se habla de cambio de paradigma
Sólo hay futuro en una reencarnación colectiva de nuestra especie. Esto no tiene que ver con el trasnochado debate ideológico entre capitalismo o socialismo, porque anda que el socialismo realmente existente también se lució. Se habla de cambio de paradigma. Y algo hay de eso. Por ejemplo, esta pandemia debería haber dejado claro que la sanidad, incluyendo obviamente la higiene pública y la salud preventiva, es nuestra infraestructura de vida. Y que no podremos vivir permanentemente del heroísmo de sanitarios que enferman masivamente por falta de equipamiento. Habrá que invertir prioritariamente en sanidad publica porque la privada sirve para lo que sirve, pero cuando hay emergencia tiene que ser absorbida por la pública. Esta inversión es cuantitativa y cualitativa, en material, en equipamiento hospitalario, en atención primaria, en educación del conjunto de la población, en investigación, en remuneración de los sanitarios y en formación de médicos, enfermeros y sanitarios en general, con universidades y escuelas reforzadas y mejor dotadas para que puedan acoger muchas más vocaciones de servicio.
Ahora se pone en evidencia, más allá del sistema sanitario, la necesaria prioridad de lo público en la organización de la economía y la sociedad. Que no es estatización, porque cada fórmula de defensa del interés público debe adaptarse a las características de cada sociedad. De la misma forma en que la Gran Depresión y la II Guerra Mundial exigieron romper con el fundamentalismo del mercado para proteger derechos sociales y la vida en general, aun conservando el dinamismo del mercado para aquello en lo que es útil. De la misma manera se hace necesaria una revitalización del sector público acompañada de una reforma que lo desburocratice y despolitice.
Por ejemplo, se ha podido constatar la hipocresía social e institucional del respeto a los viejos, a quienes se deja en situación de extrema precariedad cuando las familias no pueden ocuparse de ellos. En parte por la privatización de las residencias, que muestra que la lógica de ganancia no se adecua a un cuidado costoso en personal y equipamiento. Pero también en la asistencia pública residencial porque los recortes presupuestarios y la negligencia de muchas instituciones han abandonado a su suerte a nuestros viejos, como demuestra el altísimo porcentaje de defunciones registradas en esos auténticos campos de muerte durante la pandemia. Sólo una intervención pública masiva, no únicamente en gasto, sino en gestión, puede evitar que esto se repita.
De inmediato se argumenta que cómo se paga. Es evidente que con nueva fiscalidad y aumento de la productividad, no hay otra. Lo cual no quiere decir más impuestos para la gente, sino obtener recursos de allá donde está concentrado el 75% de la riqueza mundial, a saber, los mercados financieros globales y las grandes multinacionales evasoras legales de impuestos precisamente por su movilidad fiscal y su manejo de los entramados legales. Planteando además el incremento de la productividad, que pasa por recursos humanos (o sea, sector público), ciencia (o sea, sector público), infraestructura tecnológica (conexión público-privado) y transformación empresarial mediante la aplicación de nuevo conocimiento y tecnología a la gestión de las empresas. Adentrándose también en el complejo terreno de la productividad y eficiencia del sector público, desde la administración hasta la educación.
Sin embargo, el reset más profundo es el que está teniendo lugar en nuestras mentes y en nuestras vidas. Es el darnos cuenta de la fragilidad de todo lo que dábamos por descontado, de la importancia de los afectos, del recurso a la solidaridad, de la importancia del abrazo, que nadie nos va a quitar, porque más vale morir abrazados que vivir acoquinados. Es el sentir de que el dispendio consumista en el que hemos malgastado recursos no es necesario, porque unas tapas en una terraza entre amigas no necesita mucho más. ¿Saben que los escandalosos traspasos multimillonarios del fútbol se han terminado? Y los Messi del mundo no por eso van a dejar de jugar, porque lo llevan en la sangre.
El reset necesario es un portal a otra forma de vivir, otra cultura, otra economía. Mejor lo valoramos porque la alternativa es la nostalgia masoquista de un mundo que se fue para no volver. La vida sigue, pero otra vida. Depende de nosotros que la hagamos maravillosa.
Es curioso que incluso los intelectuales, para poner ejemplos, en vez de hacerlo de científicos, artistas, escritores, siempre lo hagan con futbolistas. En eso me temo no habrá cambio de paradigma por muchas pandemias que pasemos.
ResponEliminaSalut
Esta muy bien, solo que no ha tenido en cuenta un "pequeño detalle", la riqueza mundial a la que alude, NO EXISTE, no es real y eso lo sabe todo el mundo que analiza un poco nuestro sistema de vida. España debe más de 1.000.000.000.000 de euros, es una deuda que nunca vamos a pagar, tan solo se renueva por confianza, porque no tenemos dinero para pagar esa deuda, ni nosotros, ni ningún país, es mentira ese dinero, en realidad, esa riqueza no existe. Las fortunas mundiales están referenciadas por "lo que se dice que valen" , no por su valor intrinsico, es ahí donde esta el fallo y de donde, en realidad, no se puede sacar. Si tu nacionalizas la riqueza, se pone en su valor verdadero que es una ínfima parte de lo que se valora, así de sencillo y esto trae un ruina generalizada. El cambiar este sistema es muy difícil, ¿quien vende agua barata en el desierto?, la respuesta es sencilla, nadie. La vuelta a atrás necesita mucho tiempo, por lo menos, un siglo y aunque en realidad es lo que debiéramos hacer, no lo haremos, porque somos personas y como he mostrado en mi entrada, llevamos los genes de acaparar grabados a fuego, todos, sin excepciones.
ResponEliminaUn saludo
Miquel, fa una referencia al fútbol molt concreta, i certa. Fitxar Mbappe, costarà com a molt 25 o 30 milions d'euros, quan abans hauria costat 200 milions o més, i es important remarcar-ho, és part del reset que reclama Castells.
ResponEliminaLa deuda no se va a pagar jamás, Daniel, sólo que ahora nos dejan endeudar más, aspecto que si se hubiera hecho en la anterior crisis, algunos de losa problemas que tenemos ahora no los tendríamos. En el fondo se trata de poner en marcha la máquina de fabricar dinero, mientras se controle la inflación no hay problema.
ResponElimina
ResponEliminaFa temps que alguns veiem que això anava a rebentar per les costures, l'únic que no imaginàvem era com.
Hi ha dues possibilitats per seguir endavant quan això acabi, o amb una filosofia socialdemòcrata que tingui cura de tots, o amb unes desigualtats accentuades ens facin retrocedir a l'edat mitjana, on la majoria siguem poc menys que esclaus del sistema.
Encara podem triar, si ens queda una mica de seny.
ResponEliminaCrec que més aviat anirem a petar a la segona opció:amb unes desigualtats accentuades ens facin retrocedir a l'edat mitjana, on la majoria siguem poc menys que esclaus del sistema. Més que a l'edat mitjana als anys 70 com a la novel·la de Boulle 'el Planeta dels simis'
https://blocfpr.blogspot.com/2009/08/el-planeta-dels-simis.html
¿Que cómo se paga una intervención pública masiva para que las cosas no se repitan? Buena pregunta. Pero hay más, por ejemplo, ¿cómo se saldará la deuda moral contraída por los gobiernos al haber puesto en jaque el derecho a la salud (uno de los cimientos fundamentales de la dignidad humana), con infraestructuras privatizadas y un sistema precario de sanidad pública que está costando tantísimas vidas?
ResponEliminaHay cosas que no se pueden pagar y este maltrato reiterado a la sanidad es una de ellas, pero si se puede arreglar, o al menos intentarlo en adelante. El principal error del Gobierno de los muchos que ha cometido, ha sido centralizar la Sanidad, la intervención ha sido un fiasco que ha costado muchas vidas que de otra manera se podrian haber evitado y de esto si que tendrá que responder el Gobierno del Sr.Sánchez.
ResponEliminaUn abrazo
Siento que hayamos consentido lo que está ocurriendo. Seguramente muchos lo veíamos. ¿Qué hemos hecho?. Siento decir que poco o nada, por mucho que pueda parecernoslo. Nadie puede lanzar ninguna piedra.
ResponEliminaEl sistema sanitario hundido, la educación también,... la economia una mentira consentida, propiciada, en definitiva una burbuja que ...
O ahora o nunca si no nos conformamos. A ellos, los que queden, les va a tocar dilucidar qué, cómo, quién o quienes...
De lo contrario edad media pero con tecnologia.
Prefiero imaginar ... un retroceso como el que mencionas. Un poco como antes. Y que no salga alguno diciendo cosas de viejos. No, no señor, no lo son. Seamos más comedidos,suprimamos lo innecesario.
Salud
Anna Babra
Depende de nosotros, como dicen Yuval o Castells, pero como nos organizamos para cambiarlo todo, ese es el reto, ese es el problema.No podemos hacer la revolución, está demostrado que las revoluciones se fagocitan a si mismas, la única manera - quizás - seria que en las próximas elecciones, nadie fuera a votar o votara en blanco todo el mundo, y esto es imposible.
ResponEliminaSalut