💭"Fernando Silva dirige el hospital de niños, en Managua. En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar. Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo quedaba en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón: se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba detrás. En la penumbra, lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedía permiso.

Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:

–Decile a… –susurró el niño–. Decile a alguien, que yo estoy aquí."


NOCHEBUENA [De El libro de los abrazos],  Eduardo Galeano.

El contacte amb l'altre, la mà amiga, l'abraçada. Res ens reconforta tant. Però fins i tot d'això ens ha privat el coronavirus. Esperem que el proper Nadal puguem abraçar-nos com abans, Qui ens ho havia de dir fa un any que trobaríem a faltar una cosa tan senzilla i emotiva alhora com l'acte d'abraçar-nos.