VAGA DE MESTRES EL 8 DE SEPTEMBRE

 
Lluís Bosch és mestre, i unionista, o sia que té tots els números per rebre hosties a tort i a dret, i a més, si no l'han canviat, exerceix de mestre a Terrassa, i no precisament al centre de la ciutat. Aquest article 'Huelga de maestras el 8 de septiembre' el reprodueixo tal qual, entenc que no cal traduir-lo al català.

"Me lo acaban de notificar por uno de esos canales que luego no consigo retener: ¿fue por Whatsapp o por Instagram o por X o el correo electrónico? La verdad, lo he olvidado. Hay una entidad llamada Assemblea Educativa de Catalunya, que no es un sindicato ni nada parecido, si no una asamblea en la que, según dicen ellos mismos hay "registradas" 530 asambleas que deben representar a 31.000 docentes, lo que sería un 33% de la profesión docente catalana. No está mal. Todo eso según sus propios datos.

Durante el curso recientemente pasado, la unidad sindical se truncó, y se tildó a la UGT y a Comisiones Obreras de traidores por haberse vendido al poder al haber aceptado pactos con la administración autonómica demasiado pronto. En esa acusación estaban la USTEC (sindicato mayoritario en la educació catalana), el sindicato CGT y la Intersindical.  Sin embargo, el sindicato USTEC firmó un nuevo acuerdo con la administración algo más tarde. De modo que quedaron dos sindicatos (muy minoritarios) fuera del pacto: la CGT anarcosindicalista y un sindicato peculiar, conocido como "La Intersindical", dominado por la CUP. Esos dos sincicatos también acusaron a l sindicato USTEC de traidor.

Si la CGT es previsible (no a todo, siempre), la Intersindical resulta más imprevisible y suele mostrar un sesgo independentista que fue tan dócil con los gobiernos catalanes indepenedentistas como beligerante con el actual, por considerarle españolista. Recuerden que la CUP tuvo cierto poder en su momento, y llegó a decidir el cambio de Artur Mas por un tipejo de Gerona llamado Carlos Puigdeomont, pero a día de hoy no pinta nada en la política catalana y casi nadie se acuerda de ellos. Sin embargo, han encontrado en el malestar docente catalán su nueva oportunidad, al estilo de la basura populista de izquierdas (que también la hay).

El artefacto llamado Assemblea Educativa de Catalunya acaba de proponer una huelga para el día 8 de septiembre, que es el día en el que empiezan las clases de primaria y secundaria según el calendario catalán. Esa es su forma de advertir de que va a ser un curso complicado y tensionado. Teniendo en cuenta la legalidad, este artefacto no puede convocar huelgas, pero ahí está y veremos lo que sucede. Lo más probable es que la convocatoria de huelga lleve la firma de alguno de los sindicatos antes citados. 

Creo que hay un gran número de docentes que se sentirán llamadas a la huelga. Y que de poco servirá que les cuenten que el aparato autodenominado "Assemblea Educativa de Catalunya" no está facultado para convocar huelgas. Uno, que ya lleva muchos años en la profesión, tiene poca confianza en el discernimiento de sus compañeras y compañeros de trabajo. Y eso me duele mucho más de lo que pueden imaginar.

El equipo directivo del centro en donde trabajo juegan a varias loterías. Y, medio en broma, amenazan con largarse de un día para oro, a gozar de sus millones caídos del cielo. Juegan cada semana, no se trata de si esa amenaza es real o es una broma fácil, se trata de una dimensión ética que permite esa clase de bromas y que permite sospechar que el motivo para estar en un equipo directivo quizás sea ese dinerito de más que les da su cargo. Yo también tuve un cargo directivo escolar y percibía su correspondiente extra salarial, que dicho sea de paso, no compensa para nada el esfuerzo ni la responsabilidad que se exigen.

Creo que algún día, cuando se convoquen nuevas huelgas, alguien abrirá el melón del profesorado y se preguntará por unas cuantas cosas. Por aquí andamos reclamando una escuela pública con la misma dotación que en los países nórdicos, pero nadie cuenta el perfil del maestro en España y el perfil del maestro en los países nórdicos. A lo largo de los años he observado una caída notable en el perfil de los nuevos maestros, en sus intereses culturales y en sus conocimientos. Me preocupa mucho que el maestro no tenga casi ningún interés por la cultura, que sea un consumidor ávido de series de Netflix y un lector nulo. Me preocupa que, quien debería transmitir la curiosidad intelectual y el amor por la cultura, no pueda hacerlo. Me preocupa que, a la hora de escoger libros de lectura para el aula, solo se fijen en el tipo de letra, si es el adecuado o no. me preocupa que cada vez más, las editoriales publiquen libros con contenido en "valores" y hayan desaparecido los clásicos, como si en la literatura clásica no hubiera "valores". Me preocupa que, en una escuela tan diversa por el origen cultural del alumnado, a nadie se le ocurra conocer cómo es la religión musulmana (en realidad, tendríamos dificultades para poder mencionar algo con sentido de la cristiana, así que imagínense ustedes de las otras). Me preocupa que no haya interés por conocer la sociología de los países de origen. La única forma de que el alumnado extranjero muestre interés por la cultura (catalana o española) es transmitir que todas las culturas son interesantes, interesándonos por la suya. Las veces en que yo he manifestado ese interés (diciendo unas palabras en árabe, contando algo del Perú o de Ecuador o de Senegal) se ha producido un silencio de asombro y de sorpresa en el aula. Sorpresa y asombro porqué yo creo que no se lo esperaban, que nunca habían visto a un maestro interesándose por su cultura.

Veo (leo, en realidad) a algunos pedagogos que se preocupan por este tipo de cosas. Les recomiendo la lectura de Gregorio Luri, por ejemplo, como paradigma de las voces sensatas y documentadas, críticas, que se permiten cuestionar lo que nos pasa. Gregorio Luri no será nunca un pedagogo amable con las autoridades educativas, ni creo que éstas le amen mucho. Deben considerar que es un señor de derechas. Pero hay que leerle justamente por este sentido crítico que es cada vez más necesario y más urgente en un mundo simplificado y adocenado por las redes sociales y los mensajes simples y fáciles, cuando no por los eslóganes. 

En el mundo educativo se percibe una sensación de desasosiego y de fin de etapa que se expresa de varias formas, y una de ellas es el malestar de la docencia. Pero también el de las familias, muchas veces perplejas ante ocurrencias y metodologías y proyectos que se aplican en las aulas sin disponer de ningún aval científico. 

Muchas familias creen que sus hijos son conejillos de indias con los que se experimenta a la espera de un resultado académico milagroso. Y luego está el aumento de horas dedicadas al universo de la "educación emocional", que no está mostrando ninguna mejora en la calidad de la enseñanza ni en la misma convivencia. Esta semana se ha conocido la paliza que le dieron un grupo de niñas a una compañera ante la pasividad de un montón de otras compañeras, espectadoras, sin contar la que grabó el vídeo y luego lo subió a las redes "sociales", que es otro tema que deberemos afrontar algún día".

¿Algún día habrá una huelga para pedir la mejora del nivel cultural de los maestros, la supresión de los experimentos pedagógicos y la retirada de los menores de las redes sociales? 


HA GUANYAT LA DIGNITAT EDUCATIVA?


 Un país que un dia va creure educar el futur, avui es mira al mirall i no s’hi reconeix. Les escoles que havien estat far —petits oasis en xalets de Sarrià, laboratoris d’una modernitat íntima i elitista— van sembrar una generació destinada a manar. Però la llum es va esvair quan l’escola es va fer universal, quan la realitat va entrar per la porta amb tota la seva complexitat. Lluís Bosch fa un assaig crític, un retrat implacable de com la il·lusió pedagògica catalana va crear una elit, es va esgotar en la universalització de l’escola pública i avui es veu substituïda per una eufòria de protesta que confon emoció amb projecte.

"Va haver-hi un temps, a la fi dels anys 60 i 70 del segle passat, en el qual la renovació pedagògica catalana va ser el far de l'educació espanyola. Qualsevol diria que les escoles catalanes (només algunes escoles catalanes, privades o molt privades) estaven aportant el canvi a l'educació franquista, endarrerida i ridícula. Tothom estava disposat a exclamar que a Catalunya l'educació era molt més moderna. Per aquells temps van proliferar els centres inspirats en Montessori, en Freinet i en models procedents de l'Escola Moderna (el model republicà, recuperat 30 anys després de la guerra). Cal precisar-ho: aquests centres eren petites escoles privades, generalment situades en bonics xalets de Sarrià, encara que alguna va haver-hi en barris obrers. En aquells temps, les famílies que li ho van poder permetre van portar als seus fills i filles a aquelles escoles avançades dels xalets bonics. Allí van estar els fills de Jordi Pujol, així com els de Joan Raventós. També va ser allí el nen Sandro Rossell i tants uns altres que després van ser líders polítics i empresarials. Aquelles escoles van formar a les elits que controlarien el poder en les dècades posteriors.


La història és la que segueix: amb l'arribada de la democràcia, alguns d'aquests centres van passar a centres públics i van ser ells els qui van assenyalar el camí de l'educació pública. L'operació va ser completa: els seus directors es van incorporar a les Escoles de Formació del Professorat (posteriorment facultats de Magisteri i Pedagogia), i fins i tot molts d'ells van arribar a alts càrrecs i a la política, i van dirigir els destins de l'educació catalana. Però la història té un principi i un final i, en algun moment, l'escola catalana va perdre manxa i es va aombrar, diluïda en els problemes d'una educació de sobte universal i obligatòria.

Ara, l'escola catalana viu dies foscos. Les vagues i les protestes refermen d'un mode inesperat, i ningú és capaç de predir el futur immediat. Com en tantes altres coses, la incertesa ha arribat a aquesta institució que semblava somnolenta i abstreta. Un sindicat va signar un acord el dimarts amb la Consellera d'Educació per a, a continuació, promoure una consulta que ratifiqui l'acord per part del cos docent i el cos docent la desaprova. Hi ha una cosa estranya en aquesta conducta, una cosa anòmala no hauria estat millor consultar abans de signar? Un creu que s'està repetint el patró del "procés" independentista, que va animar al ciutadà a enfrontar-se a tot i ningú va saber dir-li que ja era hora de tornar al principi de realitat.


Jo no he fet vaga, i m'he passat un ratito mirant les fotos que els meus companys vaguistes anaven penjant: postures, riures, una eufòria una mica sorprenent molt similar a l'eufòria dels independentistes de fa una gairebé una dècada. Fins i tot hi ha un detall: el color groc de les samarretes i les pancartes. Les protestes dels docents catalans han donat una sortida (potser il·lusòria una altra vegada, potser momentània) a la frustració després de la desfeta de l'independentisme. Hi ha un ambient emotiu i poc racional. Ningú sap molt bé què es reivindica ara, només se sap que estem vivint un moment especial i únic, i el que importa és aquesta emoció, l'adrenalina que sorgeix quan es talla la Ronda i es bloqueja Barcelona. Hi ha per aquí avisos incerts de noves mobilitzacions per a fotre l'arribada del Papa León a Barcelona, i aquests avisos augmenten l'emotivitat, nova descàrrega d'adrenalina. Ho tornarem a fer, sembla que ens diuen.

Després de veure les fotos de les meves companyes i companys manifestant-se en to alegre i emotiu, se'm creua una pantalla en la qual llegeixo que Catalunya és la comunitat autònoma amb un percentatge menor d'alumnat matriculat a l'escola pública, que és el mode el·líptic per a contar que moltíssimes famílies han optat per l'escola concertada (és a dir, privada), encara sabent que l'escola privada és un negoci i que, com tots els negocis, el seu primer objectiu és la consecució de beneficis. Estic segur que una cosa antiga (aquella època daurada de l'escola privada progressista que els comptava al principi) està darrere d'aquesta elecció: són molts els qui continuen creient que el bo està en el privat, que el públic és ranci i pobre. Els qui defensen l'existència de l'escola privada solen apel·lar a la llibertat, del mateix que la senyora Díaz Ayuso defensava la llibertat per a prendre's unes cañitas: però la llibertat per a matricular al seu fill en una escola privada és una llibertat només assequible per a uns pocs i, per consegüent, no té res de lliure ni és democràtica.

Les vagues i les manifestacions dels docents de l'escola pública estan infringint un altre mal a la imatge del públic. Tallar autopistes o la Ronda de Barcelona no és, possiblement, una idea massa intel·ligent. Veurem el que es compta en els mitjans i el que sent l'opinió pública, moltes vegades perplexa davant un final de curs tan caòtic. La ruptura de la unitat sindical, els titubejos dels sindicats, les negociacions estrafolàries com la del sindicat Ustec, la caiguda del nombre de manifestants (d'uns 80.000 en la manifestació de febrer als 15.000 d'avui), les amenaces extravagants... tot pinta un escenari incert i rar en el qual la racionalitat sembla haver estat expulsada del debat i substituïda per un estat d'eufòria. Potser l'educació emocional va arribar massa lluny. Potser això també ens compta alguna cosa de l'auge de l'extrema dreta i de qualsevol opció que apel·la a les vísceres i defuig el raonament crític. Els eslògans que exhibeixen els docents en vaga contenen una cosa faceciosa i fàcil, fan olor d'ocurrència i a ingenuïtat.

I encara que jo soc un docent apesarat per la falta de recursos a l'escola pública (els podria posar desenes d'exemples que van donis de la falta d'instal·lacions dignes fins a la falta de personal per a atendre amb solvència a la valenta diversitat social i cognitiva de l'alumnat), també em resulta sorprenent que es pretengui negociar sense oferir res a canvi de l'augment salarial. És molt possible que el setge polític, mediàtic i judicial brutal contra el Partit Socialista ens porti a eleccions, i tots ens temem una Espanya sumida en les arpes de la dreta més salvatge: a quina realitat ens enfrontarem llavors? A València, que ja està governada per la coalició ultradretana, l'escola pública porta tres setmanes en vaga indefinida i està en caiguda lliure. És possible que s'hagin de buscar altres formes de lluita, més concordes amb els temps que tenim i que se'ns venen damunt". Lluís Bosch, Mestre.


DE VEGADES TOCA DIR QUE NO


 Un dia després del 'no' dels professors al preacord educatiu a Catalunya, la consellera Esther Niubó ha estat rotunda a l'estat de les converses: “El moment de la negociació va acabar”, ha sentenciat en una entrevista al programa El món a Rac1. La consellera ha reconegut que el rebuig dels docents a l'acord, que dotarà de més recursos les escoles i suposarà una millora salarial als docents, evidència que “ha aflorat un malestar enquistat”. Tot i això ha insistit que amb les millores acordades no hi ha “un problema de recursos”. Ha demanat fer un “exercici de realisme” d'“on veníem i cap a on anem” encara que ha reconegut l'existència d'una “fatiga acumulada”.

Els mestres catalans tenen raons de sobra per mostrar el seu malestar per l’estat en què es troba l’educació al nostre país i pels sous baixos. Fins aquí, l’opinió pública no pot estar sinó d’acord. Els resultats continus dels informes PISA que apuntaven un clar descens en el rendiment escolar dels alumnes catalans han estat un crit constant d’alerta aquests últims anys. Era normal que el Govern de Salvador Illa es comprometés a una forta inversió de 2.000 milions d’euros en quatre anys per revertir aquesta situació. Però les coses es van començar a torçar quan els dirigents sindicals van parlar més de millores salarials que de reformes educatives. La pressió social va arrossegar l’Executiu a posar 726 milions més per acabar de pactar amb els sindicats més díscols.

El que pocs podien esperar és que el cansament o el passotisme dels docents –només van votar sis de cada deu– faria que ahir la majoria del professorat rebutgés en una consulta totes les millores. Encara en volen més. I ara amenacen amb més accions de pressió social als carrers, com les que han protagonitzat aquests últims dies. I això no és admissible. Perquè la situació dels mestres és dolenta, però també tenen raons per protestar metges, infermers, bombers i altres professionals que també han perdut poder adquisitiu i a les butxaques dels quals no arriba el creixement econòmic que té Espanya.

Si al final el Govern entra al terreny de cedir amb més concessions, corre el risc que altres sectors s’apuntin a aquest tipus de reivindicacions. No fa tant de temps, per exemple, Catalunya va viure una protesta massiva del sector agrícola, que també té motius per exhibir el seu disgust.

La Generalitat ha reaccionat mantenint la pujada salarial, malgrat l’anunci de noves mobilitzacions dels mestres. És un gest. Farien bé els sindicats que van perdre la votació d’ahir de rebaixar el pistó reivindicatiu i començar una nova negociació sense més pressions. Perquè han de saber que governar no és cedir sempre i hi ha moments en què cal dir que no. Jordi Juan Raja

El sindicats, o alguns d'ells, reclamen la dimissió de la Consellera. Greu error, son els seus representants els que han de dimitir i deixar de vomitar tanta demagogia barata amb la seva salvatge i nefasta gestió de la vaga. I que quedi clar un concepte, aquesta és una vaga de docents, no de mestres, de senyors mestres. Ells mai o farien, i menys per diners...



UN ALTRE LLOGUER ÉS POSSIBLE

El Sindicat d'inquilins i gairebé 40 col·lectius van convocar el 13 d'octubre de 2024 una manifestació a Madrid sota el lema "Es va acabar. Baixem els lloguers" per a forçar una rebaixa de preus del 50% mentre encoratgen una vaga de lloguers amb la qual busquen de manera coordinada no pagar les rendes.EFE/ Chema Moya-Rodrigo Amírola en el diario.es

“La forta falta d'habitatge va provocar grans problemes d'amuntegament i deterioració en els allotjaments disponibles. Existia una mica d'habitatge públic però es va confiar gairebé per complet en el mercat. En els barris més antics de Barcelona, molts pisos o cases van ser dividits en unitats minúscules”. Eren les anomenades ciutadelles: habitatges barats, on diverses persones compartien habitació, lavabos i cuina per a poder pagar el lloguer que consumia una part notable del salari. És un tipus d'habitatge col·lectiu, generalment desenvolupada en una planta baixa, composta per un cert nombre d'habitacions independents”

On situar aquestes escenes? Sonen terriblement actuals, però van succeir fa prop d'un segle a Barcelona i Tenerife. Més de 2.000 quilòmetres de distància que no van eliminar aquesta problemàtica comuna. Ambdues van compartir propietaris que es van lucrar amb les rendes i que van ser resposts amb vagues d'inquilins. Com va dir fa uns mesos la presidenta de l'associació de propietaris SOM Habitatge, Núria Garrido, “tenir inquilins és com tenir un fill”. Els propietaris d'habitatge com a pares de família van comptar – i compten – amb un poder gairebé absolut, que els permet exigir una bona part del seu salari als qui treballen. Ressons del passat que tornen avui.

Fa un parell de setmanes, vivim la primera victòria d'una vaga de lloguers victoriosa en la nostra història recent. Des del mes d'abril, 71 famílies que vivien en pisos propietat de Fundació La Caixa a Sentmenat, Sitges, Banyoles i Palau-Solità i Plegamans van sostenir una vaga de lloguers allunyada dels focus. 
Viuen en promocions d'habitatges que havien estat aixecades amb suport i finançament públic, però La Caixa volia vendre-les una vegada acabés el període de protecció. Una operació que culminaria una transferència massiva i descarada de recursos públics cap a un gran tenidor privat. Per desgràcia, això ha estat en moltes ocasions l'“habitatge protegit” a Espanya.

Les famílies van aconseguir retenir més de 257.000 euros i, sobretot, han aconseguit que els blocs passin a estar protegits “per sempre”. Per fi, el 26 de novembre, la Generalitat va anunciar la compra de 1.100 habitatges de InmoCaixa. S'han recuperat un total de 1.700 pisos. 
La nostra primera vaga de lloguers del segle XXI encara no ha acabat i ja ha permès celebrar diverses victòries. El sindicat ja ha convocat noves assemblees i mobilitzacions per a estendre la recuperació d'habitatge protegit al conjunt de blocs de Fundació La Caixa. Seria, en tot cas, un error llegir aquesta vaga com un èxit particular. Ha demostrat ser una eina capaç d'obligar les administracions a revertir dècades de privatització i especulació que han portat a l'actual col·lapse del mercat immobiliari. Hi ha una batalla per la redefinició mateixa de la noció d'interès públic. Consolidar un parc d'habitatge públic protegit és una condició indispensable per a frenar la lògica de l'habitatge com un actiu financer. No es tracta d'un grup d'interès particular, sinó d'una població que s'ha vist expropiada i cerca recuperar el control de la seva vida. La vaga, en definitiva, ha actuat com a palanca per a fer efectiu el dret constitucional a l'habitatge.

El retorn d'aquesta pràctica diu fins a quin punt la situació actual de l'habitatge s'ha degradat. La ciutadania l'assenyala en les enquestes com la seva principal preocupació i, segons un informe del Ministeri de Consum, liderat per Pablo Bustinduy, 630.000 contractes de lloguer venceran l'any vinent. En els últims quaranta anys, l'habitatge es va convertir en un producte financer, amb el qual les famílies invertien els seus estalvis i, de manera progressiva, multipropietaris i empreses s'han dedicat a fer negoci i a especular. Segons els càlculs de CCOO, en aquestes dècades s'han gastat més de 200.000 milions d'euros en polítiques d'habitatge. Però en l'adreça equivocada. La intervenció pública va servir, de manera principal, per a mantenir artificialment alt un bé que mai es va consolidar com un veritable dret social. Com a resultat, avui tenim un procés de despossessió massiva que afecta el cor de les classes treballadores i mitjanes. Com va ocórrer altres vegades en el passat, en les vagues d'inquilins, les dones i les persones migrants tenen un paper protagonista. Aquí s'està conformant una nova classe social. Sense dreceres, com diu un dels llibres de capçalera del sindicat.

L'èxit de la vaga arriba en un moment de bloqueig parlamentari, degradació institucional i desorientació de l'esquerra, mentre l'extrema dreta capitalitza el malestar. Creix el sentiment d'orfandat política i es reforça un cercle viciós que uneix i alimenta la desmobilització social i la impotència institucional. La profunda crisi del PSOE, deguda a la pèssima gestió de les denúncies per assetjament sexual, d'un costat, i, d'un altre, a les corrupteles d'alts càrrecs en les empreses públiques, sembla haver portat l'estat de xoc a un punt definitiu. No obstant això, la vaga d'inquilins, com abans les protestes contra el genocidi a Gaza o en defensa de la sanitat pública, demostra que aquest cercle viciós no és inevitable. L'organització popular té la capacitat de canviar el focus i força decisions que obren noves possibilitats. André Gorz ho va dir “reformisme radical”: reformes que no s'esgoten en si mateixes, sinó que eixamplen el possible. La compra de 1.700 habitatges no és un tràmit administratiu més, sinó la prova que una vaga pot canviar el món. Una vaga d'inquilins canvia la vida, en primer lloc, dels seus protagonistes i ens recorda als altres que no està tot perdut. És possible reapropiar-nos del món comú per a poder canviar-lo. Un altre lloguer és possible.


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